Los brazos son esos cilindros de carne que cuelgan a los lados del cuerpo. Son muy útiles para que no se nos caigan las manos al suelo, para ponernos inyecciones y para hacernos tatuajes. Sin embargo, los brazos son muy molestos cuando uno se enamora, porque en el amor siempre sobra un brazo.

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Cuando queda una croqueta sola en el plato, mágicamente, a todo el mundo se le acaba el hambre a la vez. Esa croqueta lo pasa mal viendo cómo la gente escoge a sus compañeras, y ella, mientras, en el plato: «¡Cógeme a mí, cógeme a mí!». Yo le digo a mi madre: «¿Para qué la haces? Haz las demás, pero ésa no. Cuando las tengas todas amasadas y las vayas a echar a la sartén… ¡deja una fuera!».

 

EDICIÓN RÚSTICA · PVP:  17,50 € + gastos de envío

Editorial: Santillana

Diseño: Erik Ziegler

Dirección arte: Ximena Feijoo Merklen