
Nada más terminar la grabación del programa con Alicia Keys corrí, como rimel por mejilla de miss España, rumbo al aeropuerto. Allí me esperaba un avión aparcado en segunda fila y con el motor en marcha. Volé durante once horas y amanecí en Johanesburgo. Allí me recogió una avioneta y, casi sin tocar el suelo, de Johanesburgo me voy a Ngala (en la reserva de Krugger). Allí cuatro días entre elefantes, jirafas, leopardos, búfalos, cebras, leones y demás cositas peludas que comen gente. Antes de ayer llegué a Ciudad del Cabo, ayer hice magia y hoy, por primera vez, tengo conexión a internet.
Por eso no pude colgar el video de Alicia Keys, que colgaré el viernes.
Por eso la magia que se emitirá hoy en el hormiguero, si es que se emite, será una que hice la semana pasada. Una cosita muy recomendable para todos aquellos a los que les guste la magia con monedas.
Por eso todavía no se han hecho públicos los ganadores del concurso meteorológico.
Mañana colgaré alguna foto.
¿Qué hacer cuando uno pierde las gafas entre la espuma?
Millonarios de todo el mundo nos enfrentamos día a día con problemas aparentemente nimios para gente de recursos limitados. Hoy, en la gran vida tiene sus normas, tenemos el lujo de presentar la siguiente historia. ¿Qué hacer cuando uno pierde las gafas en la espuma de la bañera?
¿Qué hacer cuando se enfría el agua de la bañera?
La Gran vida tiene sus normas es el espacio en el que los millonarios ponemos en común nuestras pequeñas miserias. Un espacio donde compartir esos pequeños impedimentos y sinsabores que se nos presentan en la vida cotidiana. Hoy, respondiendo a los cientos de cartas que se nos abuzonan en un montón, la Gran vida tienen sus normas se complace en presentar ¿Qué hacer cuando se enfría el agua en la bañera?
Antes de la siguiente entrega del serial menos serio del mundo, voy a colgar una serie de vídeos que recogen algunos momentos de mi viaje a Ciudad del cabo.
LA GRAN VIDA TIENE SUS NORMAS
Kalimantán Y Cabo Agulhas han sido dos viajes realmente distintos. Éste último ha sido mucho más duro, por ejemplo. Atrás quedó la calidez de la madera de letrinas y lavaderos. En Cabo Agulhas, en cambio, sufrimos el frío mármol en nuestras tibias nalgas. Atrás quedó también la suave caricia del estropajo en la piel. Cabo Agulhas es la espuma caprichosa e imprevisible. Se podría decir que en Cabo Agulhas nos estamos pegando la gran vida, sí. Pero… La gran vida tiene sus normas.
Otra vez los cinco juntos. Esta vez nos vamos a Cabo Agulhas, la punta sur de África. El fin del mundo, según dicen los papeles aunque yo no tengo nada claro que esa punta sea el fin del mundo y no el principio. Es como aventurar cuál es la parte de delante de una croqueta y cual es la parte de atrás. Eso no se puede saber. Es imposible saber si una croqueta viene o va. Solo sabemos que está. Y que está muy rica, si es de jamón.
La cosa es que vamos a un sitio que es tan exótico que no hay ni croquetas ni jamón: Cabo Agulhas. Eso está lejos de verdad. No lejos como el Corte Inglés de Goya o Becerril de la Sierra, no. Para que os hagáis una idea Cabo Agulhas está tan lejos que hay que ir con cuidado porque si te pasas… ya no vas; vuelves.
Ha sido complicado hacer la maleta para ir a un sitio así porque ya sabéis que una maleta no se llena de ropa. Se llena de “por si acasos”
-Voy a llevarme otro pijama, por si acaso. Y voy a llevarme un jersey gordo por si acaso, que en Sevilla en agosto nunca se sabe.
Yo, por si acaso, lo único que me llevo en la maleta es otro yo duplicado por si me quiero quedar pero me tengo que volver.
(haz clic en la imagen)
La ruta Cutty Sark Shanghai-London me reclama. Seguiré posteando desde Cabo Agulhas, así que seguimos en contacto. Sé que a alguno se le van a poner los dientes tan largos que se va a tener que comprar la ropa a juego.
Me gusta ducharme viendo Intereconomía. Así, además del cuerpo, también me lavo el cerebro. En ocasiones, el telediario de la Sexta cumple el mismo cometido. Sí. De hecho es bueno combinarlos, un día uno y otro día el otro, para que te queden ambos hemisferios, el izquierdo y el derecho, como los chorros del oro.
Con este último vídeo cierro el tutorial de higiene en condiciones extremas. Espero que a partir de ahora todos los gaznápiros que pasamos por este blog estemos un poquito más limpios.
Hoy dientes y muelas. Mañana más.
.
Ducharse bajo la lluvia es como estar pidiéndole un favorcito al agua. Como decirle: “Oye, de paso que vas hacia el suelo ¿no te importa pasarte por mi cuerpecillo y remojarlo un ratito? Total, te queda de camino” Y el agua de lluvia, que es un pedazo de cielo, lo hace encantada. Mirad.
Ducharse en una barcaza Indonesa es como ducharse sobre un patinete enjabonado. Difícil pero se puede aprender.
Se hace dentro de un cuartucho del tamaño de un ascensor en el que hay un retrete, un cubo grande y un cubo pequeño. Y como se trata de salir más limpio de lo que se entró, el retrete no hay que tocarlo para nada.
El uso habilidoso del cubo grande y el pequeño lo describo en este improvisado tutorial que grabó Don Ricardo Uhagón surcando las anchas espaldas del Rio Mahakan. Que ustedes lo disfruten y no lo hagan en casa. Recuerden que para la ducha caciplera es imprescindible un suelo perforado y un río que pase por debajo.
Esta semana iré colgando algunos momentos íntimos de ese viaje que hice a la selva de Borneo. Todos los vídeos tocarán el escabroso mundo de la higiene en la jungla. Este es el primero.
Lo más bello de este planeta está mojado. Tiene que ser así por estadística. Nuestro mundo está cubierto de agua en más de sus tres cuartas partes y lo lógico es que tanto lo más bonito como lo mas feo esté a remojo.
En el pueblo de Banjarmasin flota una de las cosas más bellas del mundo. Es un mercado de abastos. A las seis de la mañana todas las mujeres del pueblo llenan sus canóas de frutas, cereales peces y colores y salen al río vender. Se forma una especie de sopa de barcas, mercancía y señoras con sombrero. Unas abordan a otras con suavidad y todo parece una pista de coches de choque absolutamente superpoblada.
Un galeón pirata, los cisnes de los cuentos o las Meninas de Velaquez son otros ejemplos de cosas bellas que flotan en el agua. Pero por lo general las cosa que flotan en nuestros ríos son vasos de plástico, ratas muertas y compresas usadas que suelen quedar bastante mal. Echadle un vistazo a estas imágenes del mercado flotante de Banjarmasin, que es la belleza que sale a flote.
Este post lo escribí desde la selva de Borneo y también ha sido publicado en la pagina de Cutty Sark.
30 comentarios, Comentarios o Trackback