Caprichos de mendigo
El alma de una ciudad se ve en la grandiosidad de sus mendigos. Nueva York, por ejemplo, tiene unos mendigos que parecen enemigos de Batman; titánicos, desgreñados, cubiertos con varias capas de harapos, untados en esa especie de grasa color azul petróleo. Una ciudad que produce mendigos de ese nivel tiene que ser capaz de cualquier cosa. Y, por supuesto, es de esperar que tenga los teatros más vanguardistas, las mejores universidades y los mecanismos sociales más eficaces.
En España, gracias a Dios, siempre hemos tenido buenos mendigos. No son tan espectaculares como los norteamericanos porque España no es espectacular, pero son mucho más interesantes. España es cínica, como sus mendigos.
Dos testimonios. Un monólogo de Gila, no muy conocido y sin teléfono, y un trocito de la peli En Construcción de José Luis Guerín.








22 comentarios, Comentarios o Trackback