El humor, como la croqueta, es una masa blandita y amable que aglutina pedazos de cosa con sabor. Y se puede hacer humor de todo igual que se pueden hacer croquetas con todo.
¿Se pueden hacer croquetas de encía de Papa de Roma, por ejemplo? Por supuesto que sí, siempre que las amase, las reboce y las fría un gran cocinero. Me apuesto los ganglios a que si fuéramos al Bulli y nos ofrecieran Croquetas de encía de Papa en salsa de Obispo todos pondríamos cara de “Adelante, a eso he venido”
-Señor, la salsa de Obispo viene servida sobre un crujiente de ano de monaguillo. ¿Tomará usted vino?
-Por supuesto.
De la misma manera se puede hacer humor sobre cualquier cosa; sobre la violación, por ejemplo, que parece un terreno tan prohibido. George Carlin escribió un tronchante monólogo sobre la violación en el que, además, se toma la molestia de dejar claro cual es el truco que emplea.
En este caso es la distancia. Así de simples son los trucos del que sabe. Si mandamos la violación de viaje al polo norte la pobre se ve tan pequeñita que se ajugueta, de repente deja de ser algo grande y brutal y ya podemos hacer bromas con ella. Este tipo de humor viene a ser como la croqueta de medusa o la de esqueleto de pingüino; algo muy difícil pero concebible… Sin embargo para hacer comestibles la croqueta de tornillo, o la croqueta de aspa de molino eólico hace falta dar un paso más. Hace falta un talento especial.
Hay una escuálida lista de humoristas de alta cocina que tienen ese talento especial. Humoristas sin truco, sin distancia, que torean muy pegados a los cuernos del toro. Y quiero presentar dos nombres de esa lista: Antonio de Lara, alias Tono, y Tonino Guerra. Estos tíos hacen que nos traguemos croquetas imposibles.
Un chiste de Tono, publicado en plena guerra civil, en 1938, cuando todavía olía a pólvora; hablando del hambre que pasaba el ejercito rojo.
Y un verso de Tonino Guerra. Un chiste que dijo al salir del campo de concentración en el que estuvo recluido en Alemania.
El humor es el algo bastante grande. Siempre podremos hacer humor de croquetas, por ejemplo, pero nunca podremos hacer croquetas de humor.
Nota: Cuidado, esa última frase parece que dice algo pero en realidad no dice nada. Es como la croqueta hueca, de la que ya hablaremos otro día.
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