¿Qué hacer cuando uno pierde las gafas entre la espuma?
Millonarios de todo el mundo nos enfrentamos día a día con problemas aparentemente nimios para gente de recursos limitados. Hoy, en la gran vida tiene sus normas, tenemos el lujo de presentar la siguiente historia. ¿Qué hacer cuando uno pierde las gafas en la espuma de la bañera?
¿Qué hacer cuando se enfría el agua de la bañera?
La Gran vida tiene sus normas es el espacio en el que los millonarios ponemos en común nuestras pequeñas miserias. Un espacio donde compartir esos pequeños impedimentos y sinsabores que se nos presentan en la vida cotidiana. Hoy, respondiendo a los cientos de cartas que se nos abuzonan en un montón, la Gran vida tienen sus normas se complace en presentar ¿Qué hacer cuando se enfría el agua en la bañera?
Antes de la siguiente entrega del serial menos serio del mundo, voy a colgar una serie de vídeos que recogen algunos momentos de mi viaje a Ciudad del cabo.
LA GRAN VIDA TIENE SUS NORMAS
Kalimantán Y Cabo Agulhas han sido dos viajes realmente distintos. Éste último ha sido mucho más duro, por ejemplo. Atrás quedó la calidez de la madera de letrinas y lavaderos. En Cabo Agulhas, en cambio, sufrimos el frío mármol en nuestras tibias nalgas. Atrás quedó también la suave caricia del estropajo en la piel. Cabo Agulhas es la espuma caprichosa e imprevisible. Se podría decir que en Cabo Agulhas nos estamos pegando la gran vida, sí. Pero… La gran vida tiene sus normas.
Me gusta ducharme viendo Intereconomía. Así, además del cuerpo, también me lavo el cerebro. En ocasiones, el telediario de la Sexta cumple el mismo cometido. Sí. De hecho es bueno combinarlos, un día uno y otro día el otro, para que te queden ambos hemisferios, el izquierdo y el derecho, como los chorros del oro.
Con este último vídeo cierro el tutorial de higiene en condiciones extremas. Espero que a partir de ahora todos los gaznápiros que pasamos por este blog estemos un poquito más limpios.
Hoy dientes y muelas. Mañana más.
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Ducharse bajo la lluvia es como estar pidiéndole un favorcito al agua. Como decirle: “Oye, de paso que vas hacia el suelo ¿no te importa pasarte por mi cuerpecillo y remojarlo un ratito? Total, te queda de camino” Y el agua de lluvia, que es un pedazo de cielo, lo hace encantada. Mirad.
Ducharse en una barcaza Indonesa es como ducharse sobre un patinete enjabonado. Difícil pero se puede aprender.
Se hace dentro de un cuartucho del tamaño de un ascensor en el que hay un retrete, un cubo grande y un cubo pequeño. Y como se trata de salir más limpio de lo que se entró, el retrete no hay que tocarlo para nada.
El uso habilidoso del cubo grande y el pequeño lo describo en este improvisado tutorial que grabó Don Ricardo Uhagón surcando las anchas espaldas del Rio Mahakan. Que ustedes lo disfruten y no lo hagan en casa. Recuerden que para la ducha caciplera es imprescindible un suelo perforado y un río que pase por debajo.
Esta semana iré colgando algunos momentos íntimos de ese viaje que hice a la selva de Borneo. Todos los vídeos tocarán el escabroso mundo de la higiene en la jungla. Este es el primero.
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