Nos vamos al fin del mundo, que está bastante lejos
Otra vez los cinco juntos. Esta vez nos vamos a Cabo Agulhas, la punta sur de África. El fin del mundo, según dicen los papeles aunque yo no tengo nada claro que esa punta sea el fin del mundo y no el principio. Es como aventurar cuál es la parte de delante de una croqueta y cual es la parte de atrás. Eso no se puede saber. Es imposible saber si una croqueta viene o va. Solo sabemos que está. Y que está muy rica, si es de jamón.
La cosa es que vamos a un sitio que es tan exótico que no hay ni croquetas ni jamón: Cabo Agulhas. Eso está lejos de verdad. No lejos como el Corte Inglés de Goya o Becerril de la Sierra, no. Para que os hagáis una idea Cabo Agulhas está tan lejos que hay que ir con cuidado porque si te pasas… ya no vas; vuelves.
Ha sido complicado hacer la maleta para ir a un sitio así porque ya sabéis que una maleta no se llena de ropa. Se llena de “por si acasos”
-Voy a llevarme otro pijama, por si acaso. Y voy a llevarme un jersey gordo por si acaso, que en Sevilla en agosto nunca se sabe.
Yo, por si acaso, lo único que me llevo en la maleta es otro yo duplicado por si me quiero quedar pero me tengo que volver.
La ruta Cutty Sark Shanghai-London me reclama. Seguiré posteando desde Cabo Agulhas, así que seguimos en contacto. Sé que a alguno se le van a poner los dientes tan largos que se va a tener que comprar la ropa a juego.









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