En este local tan peculiar nadie tiene cara de estar disfrutando. Paradójicamente, es lo contrario de lo que suele suceder en esos locales ordinarios donde la gente pone cara de estar pasándoselo muy bien. Un fragmento de Sweet Charity, una peli de Bob Fosse.
Hace tiempo me hablaron de este corto. Es una de esas piezas que se ponen de moda, le gustan a todo el mundo, ganan festivales y la gente habla de ellas, pero jamás llegan a difundirse para el gran público. Nadie sabía muy bien su nombre. Recuerdo que lo llamaban “el corto del tío que estaba corrido pa un lao”, “el corto del tío desplazado” y más cosas. A mi me gusta llamar a las cosas por su nombre así que aquí os cuelgo “Skhizein”. Tomadlo con calma porque dura trece minutos, pero mola.
Una fotografía, dicen, es la única prueba fiable de que el tiempo existe. Pues a mi se me ocurre otra: cuando nos van a hacer una foto y la cámara, en realidad, está en modo vídeo. Creo que lo dijo Punset, existir es fluir y aunque una fotografía atrape una imagen, nosotros sabemos que ese momento se hace pequeñito en un espejo retrovisor. Sin embargo, cuando posamos para hacer una foto, pero la cámara está en modo vídeo pasa lo contrario. Nosotros nos detenemos, nos hacemos los encontradizos para dejarnos atrapar con ese momento, pero nada más se detiene. Es como estar disfrazado en una fiesta que, al final, no era de disfraces. Y esa deliciosa sensación de ridículo, mientras esperas a que salga el flash, cuando oyes -espera, espera… que está grabando- Esa sensación es otra prueba de que el tiempo existe y de que los seres humanos habitamos en él.
Me da la sensación de que hacer humor en el cine tiene que ser como estar preparando una ensalada mixta durante dos meses. El trabajo en un rodaje es lento, laborioso, fragmentado, repetitivo, cansado, tedioso… Y el humor necesita frescura, y vida, y ritmo. ¿Cómo se hace, entonces, para que después de meses de rodaje quede algo con un mínimo de color y de vitaminas? Yo no lo sé, por eso me quito el sobrero cuando hay una peli comoDu Levande. Es una cinta sueca de Roy Andersson cuyo título en inglés es You, the living y que en España se ha titulado La comedia de la vida. Es un título que sabe a chicle ya masticado, lo sé, pero pasad por alto ese insípido detalle. La vi en el festival internacional de cinema Do Porto -Fantasporto- y ahora se estrena es España. Durará poco así que hay que darse prisa. Mientras tecleo este post se está proyectando en los Renoir de Plaza de España, en Madrid, pero es posible que cuando tú lo leas, ya la hayan quitado. Una rareza viva, fresca y que alimenta como un bistec. Aquí va un trocito.
Luis Piedrahita defiende a esos pequeños seres a los que no se les trata con el respeto que se merecen. El ojo boquiabierto es su blog y en él izará las insignificancias que considere oportunas.
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