¡¡¡Tercer cadáver exquisito 2.0 en El ojo boquiabierto!!!
He rescatado este cadáver exquisito para que lo terminemos esta semana. Disparad.
Ya conocéis las normas. El que no las conozca que acuda a los tags y consulte ediciones anteriores de cadáver exquisito 2.0. En este caso también conocéis a los personajes. Tenedlo en cuenta. El arranque es un poquito largo, pero vosotros sed breves.
Tercer cadáver exquisito 2.0
Hacía tiempo que Prunila Minete había dejado de ser marioneta. Ya era mayor y se pasaba el tiempo sentada, custodiando su propio regazo hasta que un día se levantó y su regazo desapareció. Así lo contaron los periódicos.
En otro rincón de la ciudad vivía Sombra Dee. La pobre pasaba sus últimos días a la luz de un candil vigilando su propia sombra. Hacia años que no abría la ventana de su habiación y esa limpia mañana lo hizo, no sé porqué. Casi había olvidado la costa y se distrajo unos instantes viéndola. Dejó la ventana abierta y cuando volvió a sentarse junto a su llama observó aterrada que le habían robado la sombra. Sombra Dee supuso que alguien se abría colado por la ventana aprovechando el despiste. No sabía que hacer. No se atrevía a salir por si la sombra volvía así que apagó su quinqué, escribió una nota de auxilio y la metió dentro. Tuvo que cerrarlo bien para que flotara, después se asomó a la venta y lo lanzó al mar con el mensaje dentro. Exiquio Prúnides lo recibió a los pocos días. Él ya no estaba para andar desfaciendo entuertos pero la desaparición del regazo de una señora y la desaparición de la sombra de otra, no le iban a dejar indiferente. Exiquio se había retirado a una isla con su amigo Mamerto Bethacourt, que ya no hacía otra cosa que tomar el sol y, aprovechando la forma neumática y homogénea de su compañero, Exiquio se montó sobre Mamerto y se lanzo a navegar para llegar allí cuanto antes. Mamerto no navegaba recto y se torcía cual carrito en el supermercado. Cada vez que Exiquio, conocedor de los mares, le echaba esto en cara Mamerto, rojo de vergüenza, trataba de patalear más fuerte para llegar antes a su destino. Lo único que importaba era llegar y ayudar a aquellas dos jóvenes ancianas, la Sra. Minete y la Sra. Dee.









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