La sensibilidad que te ha tocado
La sensibilidad es un cuchillo que corta tanto por el mango como por la hoja; y eso siempre es complicado de manejar. Es mucho más sencillo tensar un pulpo en una escoba y afinarlo hasta que suene como una guitarra. Parece una chorrada, pero una sensibilidad bien afinada es clave para ser feliz. Hay personas que llegan a este mundo sensibles como un glande en carne viva y por eso les resulta difícil gozar. Y luego hay personas que parecen sensibles, como un clítoris de mármol, pero que en realidad están fríos y nos se les puede arrancar una emoción ni con un martillo.
Me ayudaría mucho saber de vosotros en esa línea. Saber qué os gusta y escribiros cosas a medida. Y voy a aprovechar este blog, que para eso lo he hecho, para lanzaros una pregunta.
Cuál es vuestro monólogo favorito del libro Un cacahuete flotando en una piscina… ¿sigue siendo un fruto seco? y ¿Por qué ese en concreto?
Os cuelgo uno de mis momentos favoritos de ese libro.
LAS ARMAS
Y ellas lo desarman todo.
Las armas definen en qué punto se encuentra la inteligencia humana. Somos suficientemente inteligentes como para fabricar armas… pero no tanto como para no usarlas.
¿Qué hubiera pasado si el Hombre no hubiera inventado las armas? Pues nada, porque no las inventó el Hombre, las inventó Dios. Estaban Adán y Eva en el paraíso, sin inventar armas ni nada. Comiendo manzanas, por hacer algo original, y va Dios y manda un ángel con una espada de fuego. Los pobres Adán y Eva no tenía ni idea de lo que era aquello.
- ¿Qué es eso, Eva?
- Es un arma.
- Ya, pero ¿es un arma blanca o un arma de fuego?
Y claro, Adán y Eva, que querían ser como Dios, empezaron a hacer armas…
¿Cuál es vuestro monólogo favorito del libro del cacahuete? y sobre todo ¿por qué?








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