Las palabras, escasas y compartidas como las axilas de los pulpos, que tocan a un sobaco por cada ocho brazos, son también difíciles de encontrar como el amor, como el oro, como todo, pero sobre todo, como los codos de los pulpos.
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Tres nuevas palabras que ahora, al igual que nuestras vidas, ya tienen un significado.
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Hay veces que las letras son pequeñitas, negras y dudosas como los pezones de las moscas. Esos días hay que estar atentos para no perder detalle ya que pueden regalarnos grandes tesoros de la literatura. Mil gracias a Álvaro Sánchez de Parla, y a Diana y Carmen de Valencia. Gracias por vuestra ayuda y vuestros ojos atentos.
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Con las fechas señaladas la gente se plantea cambios. Como si los lances rotativos terráqueos tuvieran algo que ver con la fuerza de voluntad, las necesidades o los deseos. Yo no voy a ser menos. Siempre, a la salida del show de la Gran Vía, le pregunto a la gente qué cambiarían del show. Todos dicen que nada. Pues vale, a partir de hoy prometo seguir como hasta ahora.
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Alguien se hace pasar por mi en twitter. La verdad, no sé qué puede tener de interesante suplantarme a mi. Seguramente yo sería la última persona a la que suplantaría. Ser yo es muy pesado. Unas gafas gordas como el parachoques de un Volvo, un flequillo que se te mete en la boca cada vez que comes solomillo al cabrales, luego, como consecuencia de la ingesta de pelo, te tienen que quitar la vesícula… y cuando crees que todo ha terminado ponte a buscar adjetivos en desuso para contárselo a la gente. Ser yo es arduo y fatigoso. Pero de las peores cosas que me han pasado siendo Luis Piedrahita ha sido que me suplanten en twitter. Eso me preocupa. Hay un imbécil que quiere ser yo. Es obvio que sólo un imbécil puede querer ser otra persona, pero hay que ser muy imbécil para querer ser yo. Cuando vi por primera vez su cuenta dudé. Dije: ¿Seré yo de verdad? Tardé en darme cuenta porque en internet todos tenemos la misma letra. Pero yo, que también soy bastante imbécil, me percaté de que ese tío no era yo por un detalle. Ese tío estaba haciendo algo que yo jamás haría: mentir.
Hoy he pasado la tarde en la comisaría poniendo la correspondiente denuncia. Os la dejo aquí por si algún día sois Luis Piedrahita y os pasa lo mismo. Ah, y para que sepáis que el Luis Piedrahita de twitter no soy yo, es otro imbécil distinto. Si lo seguís dejad de hacerlo y denunciadlo como Spam. Yo no tengo twitter.
Gracias.
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Aterricé hace un par de días, por eso este blog ha estado un poco entumecido, pero ahora que el año ya tiene una dirección, que los proyectos se van asentando y que todo apunta a que pasaré la mayor parte de mi tiempo en Madrid. Ahora que se han acabado los compromisos internacionales El ojo boquiabierto se despereza furioso y abre ventanas para que el mundo sea un sitio más fresquito, ventilado y rico en puntos de vista.
¿Os acordáis de la letra pequeña? Las letras son pequeñas, negritas y escurridizas como el ano de las anguilas, pero si la anguila es eléctrica… se ve luz al final del túnel. He aquí algunos ejemplos que se han ido encendiendo estos meses. El primero me lo regalo una criatura preciosa durante la presentación de libro, el año pasado en San Sebastián. Se trata de un utensilio misterioso y estrujable que sirve para abrir botes de mermeladas, aunque su nombre no garantiza el éxito de la empresa.
El segundo lo encontré en la contraportada del DVD de la película Dónde viven los monstruos. Al parecer es un piropo, pero no esta claro.
El último son las instrucciones de una maquina de afeitar eléctrica. Lo envía Sabino Sánchez, que por su propio bien, espero que sea un señor con barba y bigote.
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He aquí un tronchante Sketch sobre la medicina alternativa. Espero que nadie se sienta ofendido pero si es así, si alguien se ofende, ojalá que sea mucho.
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Esto es un momento robado de la grabación del especial de noche vieja de Jose Mota. En el programa de este maestro del humor se hará una parodia del Hormiguero. El día 31 de diciembre, justo antes de las campanadas, ira a divertirse al Hormiguero el Premio Novel de literatura: ¡Barbas Llosa!. No os lo perdáis: Mota en el papel de Motos y Motos en el de Barbas.
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Disculpad que haya tardado tanto en refrescar este blog pero es que he estado escribiendo un libro muy gracioso. Aquí mucha gente dirá: Qué excusa tan buena. Me la apunto. Pues no, no es una excusa tan buena. Por varias razones. La primera, porque es cierto. Es cierto que he estado escribiendo un libro, es cierto que es muy gracioso y es cierto que por eso no he posteado últimamente. Y si una excusa es verdad no es buena. Las excusas se acercan a la excelencia cuanto más se alejan de la realidad. “Disculpad que haya tardado tanto en postear pero es que me han salido cinco padrastros, uno en cada dedo y al cicatrizar se me han quedado pegados. Y, claro, con la mano palmípeda es muy difícil teclear en el ordenador”. Eso hubiera estado un poco mejor.
En segundo lugar, la excusa del libro no es buena porque contiene la locución “es que”. Eso es muy barato. Una excusa nunca puede empezar por “es que”, que es una ordinariez. Decir “es que” es como poner un parche, un remiendo o un trozo de celo y la excusa buena tiene que aspirar a mejorar el universo. “Estos días no he estado escribiendo en el blog y gracias a ello el Papa ha podido venir a España tranquilo ”
Las excusas, para acercarse al arte, han de ser mentira y mejorar el mundo. Las gentes serias, tales como ministros de asuntos exteriores, dependientes del Corte Inglés o apoderados de banca utilizan excusas vagas que sólo buscan salvar su pellejo y flaco favor le hacen al mundo. “Es que me ha sido imposible”, “Es que me ha surgido un tema familiar”, “Es que he tenido que atender otro asunto más exterior”… decir eso y no decir nada es lo mismo.
Para festejar la vuelta al blog y la salida a la luz del nuevo libro os propongo un juego como los de antaño. Yo planteo una situación injustificable y el que la lea primero ha de presentar una excusa. Después, el que lea esa excusa, a continuación, planteará una nueva situación injustificable, el siguiente otra excusa, el siguiente otra situación, el siguiente otra excusa y así sucesivamente. De modo que en la columna vayan quedando alternadas: situación injustificable – excusa – situación – excusa – situación – excusa… así hasta el infinito, mejorando el universo con cada excusa.
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Luis Piedrahita defiende a esos pequeños seres a los que no se les trata con el respeto que se merecen. El ojo boquiabierto es su blog y en él izará las insignificancias que considere oportunas.
ISBN 9788493934101
ISBN 9788467032604
ISBN 9788403100701
ISBN 8403098596
ISBN 840309736
ISBN8403096461
Escrita y dirigida por Luis Piedrahita y Rodrigo Sopeña.
Copyright © 2008 | Luis Piedrahita - Hecho en WordPress
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