Ir al contenido

31 / 12 / 2008

General - Escrito por Luis Piedrahita

Me fui esa misma tarde y no puede ver las caritas de ilusión de los niños al llegar a casa y ver a Papá Noel

Estoy realmente preocupado por el incremento de Papá Noeles colganderos en las fachadas de las casas. Estas navidades, no sé por qué, casi el treinta por ciento de las ventanas tiene un Papá Noel de tamaño casi humano colgado de un cordel. Y es un peligro porque si cotidianizamos la imagen de señores con saco colándose por las ventanas de las casas podemos tener problemas. Ladrones escaladores con traje y gorrito rojo mientras el vecindario, mirando con candor, comenta: “Qué generosos los del primero que su adorno navideño se está colando también en el segundo” Además, si detuvieran a esos ladrones trepadores y los metieran en la cárcel, el mismo traje con el que entran les valdría para escapar.  Me imagino a los funcionarios de prisiones, embriagados de espíritu navideño, diciendo: “Mira, ya han colgado los Papá Noeles en las celdas cuatro, seis y nueve. Ayer estaban en la uno, dos y cinco pero como los presos de allí ya no están habrán querido aprovechar y colgarlos en estas otras”

 

El día veintiséis de diciembre, viernes, viajé a Valencia y me hospedé en un pueblecillo de por allí. Desde la ventana de mi hotel se veía una casita de campo rodeada de naranjos y en la ventana de la casita, encaramado al primer piso, un Papá Noel casero escalando la fachada. Estaba bastante bien hecho. Llevaba un saco a la espalda y, aunque el muñeco estaba atado por el cuello para soportar el peso del cuerpo, las manos estaban sujetas a la cuerda en posición de escalar y daba la sensación de que realmente ascendía. Evidentemente la familia lo acababa de colocar, justo antes de irse a la ciudad a pasar el fin de semana y hacer las compras navideñas. Ese viernes por la tarde llovió mucho y la vaporosa sensación de escalador se disolvió completamente. Ahora el muñeco, tenía pinta de pesar como un camión de toallas mojadas y en lugar de rojo y blanco era marrón y gris. Muy triste, además no fue hasta esas alturas de la noche donde el viernes pierde su nombre que dejó de llover.  El sábado por la mañana el Papá Noel amaneció húmedo y resacoso, con pájaros picándole la barba, comiéndole los ojos y despeinándole la peluca. Por la tarde volvió a llover y las manos ya no aguantaron más, se soltaron de la cuerda y el muñeco quedó colgado sólo por el cuello. La verdad es que se veía venir. El domingo por la mañana nuestro querido guiñapo había dejado contra el muro unos chorretones rojos y marronáceos, desteñidos del traje,  y se le había caído un zapato. Era como ver a un marinero tripón que había querido darse el lujo de ahorcarse borracho en navidad. Me fui esa misma tarde y no puede ver las caritas de ilusión de los niños al llegar a casa y ver a Papá Noel.

Facebook | Digg! | del.icio.us | Stumble | Technorati | Reddit

32 comentarios, Comentarios o Trackback

22 / 12 / 2008

General, Humor - Escrito por Luis Piedrahita

Dios hizo el mundo en siete días… y se nota

Ya está aquí la navidad… ¡Qué Dios nos asista! Aunque él poco puede hacer, la verdad. Cada vez que enciendo la tele me imagino al pobre revolviéndose en su tumba. A lo que íbamos. Ya se termina el experimento que empezamos hace un par de semanas. Nos queda el último libro: Dios hizo el mundo en siete días… y se nota ¿Cuál es vuestro monólogo favorito de este libro y por qué? El mío es éste.

 

Los pies

Allí donde empezó todo

Existen unos pequeños seres de los que, poco a poco, nos hemos ido distanciando: los pies.

Cuando nacemos nos llevamos muy bien con los pies. Los bebés, cuando están en la cuna, se dan besos en los pies, les dan la mano… Es como si se saludaran a sí mimos pero por el otro lado, como si aún no tuvieran claro qué va ser lo de arriba, la cabeza o el culo. El bebé te mira desafiante, como diciendo: “Pues yo le doy la mano al pie. Hazlo tú, a ver si hay huevos”.

Al final, a los pies les toca abajo. Nosotros vamos creciendo, la estatura se nos sube a la cabeza y los pobres pies se van quedando allí lejos. Cada vez que hay que bajar a hacer una gestión a los pies da mucha pereza. Ponerse los calcetines, atarse los cordones… Cuando uno se ducha, raras veces se frota los pies. Te frotas el pecho, los brazos, el cuello, miras para abajo, ves que toda el agua jabonosa va cayendo en los pies y piensas: “No hace falta que me agache. Ya con eso llega”.

Cada año que pasa, nos separamos más de ellos. Dicen que la distancia hace el olvido, de hecho, ¿alguna vez os habéis fijado en los pies de los abuelos? Es como si estuvieran abandonados. Para mí que ya no se acuerdan de que tienen pies.

Sin embargo, a lo largo de nuestra vida los pies no dejan de hacer cosas para llamarnos la atención. Un día vamos caminando descalzos por casa y el dedo meñique se lanza de cabeza contra la pata de la cama. ¿Para qué? Para llamar nuestra atención. Otro día al pie le da por generar caviar. Y si ve que no le hacemos caso, el pie se duerme. ¡Aunque sea de día! Es un fenómeno fascinante cuando se duerme un pie. Es como si en las venas, en vez de sangre, tuvieras agua con gas. Notas las burbujitas.

El pie quiere jugar, como cuando bajamos a cortarnos las uñas, que el pie nos las lanza disparadas para que las busquemos, como el que le lanza una pelota a un perro. Lo que pasa es que es imposible encontrarlas, pues las uñas tienen forma de bumerán. Una uña sale disparada, la ves, sigues la trayectoria, calculas dónde puede caer, pero a mitad de camino vuelve y te rompe los esquemas. Es como cuando haces que lanzas una pelota a un perro, pero en realidad no la lanzas.

Los podólogos son los únicos que dedican tiempo a los pies. Son tíos raros. ¿Para que necesitan la bata blanca? ¿Qué parte del pie creen que les va a salpicar? Un tío que corta uñas de los pies no necesita una bata blanca, necesita gafas de protección. Los podólogos ven todas las cosas que hacen los pies, sobre todo, los pies de las chicas, que hacen cosas muy raras. ¿Por qué el dedo meñique de las chicas tiene filo? Están afilados como cuchillos, no deberían dejarlas subir a un avión con esos dedos. Creo que las chicas, cuando no las vemos, patinan descalzas sobre hielo, por eso cuando se acuestan tienen los pies tan fríos. Eso, o es que las venas sólo les llegan hasta los tobillos.

Los pies llaman nuestra atención para demandar cariño. Un día estás calzándote un mocasín, metes un dedo de la mano a modo de calzador para que entre el zapato, y el talón te lo aprisiona. ¿Para qué? Para que no te escapes, para estar un ratito con nosotros.

Deberíamos prestar más atención a los pies y a los zapatos. Si lo hiciéramos nos daríamos cuenta de que los zapatos y los pies dicen mucho de la economía y la salud moral de este planeta. En este mundo sólo hay dos tipos de países, aquellos en los que hay más pies que zapatos y aquellos en los que hay más zapatos que pies.

Facebook | Digg! | del.icio.us | Stumble | Technorati | Reddit

55 comentarios, Comentarios o Trackback

15 / 12 / 2008

General, Humor - Escrito por Luis Piedrahita

¿Cada cuánto hay que echar a lavar un pijama?

En vista del éxito que ha tenido el post anterior os animo que expongáis cuál es el artículo que más os gusta del libro ¿Cada cuánto hay que echar a lavar un pijama?.  Lo que más me interesa es por qué os gusta ese monólogo determinado. ¿cuál es la parte que os llega, o con qué os identificáis? El lunes que viene Dios hizo el mundo en siete días… y se nota.

Este es mi monólogo favorito de ¿Cada cuánto hay que echar a lavar un pijama?

 

Los topecillos de la tapa del váter

Menos es nada

Hoy voy a hablar de unos pequeños seres a los que no se les trata con el respeto que se merecen. Los topecillos de plástico blancos con forma de supositorio que viven debajo de la tapa del váter.

Para empezar, no tienen nombre. ¿Cómo se llaman esos topecillos? Los inventamos, los metemos en un váter y, ¡hala!, ni les ponemos nombre, ni nada. Es una ignominia.

Tal vez sea mejor así. Si tuvieran nombre y hubiera que hablar con ellos se nos caería la cara de vergüenza. Y si se te cae la cara de vergüenza al váter, ¿cómo la recoges? ¿Con la escobilla? Imaginaos coger una cara del váter y volvérsela a poner… Puaj, que se queda la cara como mojada, brillante, como… Yo creo que eso sólo lo ha hecho la Duquesa de Alba.

Pero volviendo al tema… ¿Quién habrá inventado esos topecillos? Imagino que es una de las últimas cosas que se le añadieron al váter. Alguien dijo:

 -Sí, el váter está bien… pero, ¿sabéis lo que le falta para que esté perfecto? Esto.

- Ajá… ¿y cómo se llama?

- No tengo ni idea.

Nadie piensa en ellos. Viven ahí, a oscuras. La gente se cree que el cuarto de baño es un sitio iluminado, pero de eso nada. Es oscuro. Tiene luz cuando entramos porque encendemos; pero cuando salimos, apagamos, y ahí se quedan los topecillos como los murciélagos.

Por eso no tienen ojos. Por eso, y porque si tuvieran ojos y vieran la mierda de vida que llevan, se tirarían por el váter. ¡Vaya vida! Todo el día contra el frío mármol del WC… Eso debe de ser horrible.

¿Alguna vez os habéis sentado en el váter sin daros cuenta de que la tapa estaba levantada? ¡Que te cuelas! ¡Notas el frío mármol en las nalgas! Es horrible, ¿verdad? Pues ése es el día a día de los topecillos. Por eso tienen esa pinta de croquetillas congeladas. Por el frío y por los golpes, porque cada vez que cae la tapa… ¡Placa! Que a nosotros nos da un susto… pero a ellos les da susto y golpazo.

¿No se podría hacer nada para que la caída de tapa del váter no sea tan violenta? Se podrían almohadillar los topecillos, o ponerles un muelle. Ahora que todo el mundo personaliza los móviles, podríamos personalizar los topecillos. Sería como hacerle tunning al váter. Imaginaos, abres la tapa del váter y se oye “¿Qué pasaaa, neng?”. La verdad es que entre tunear un váter y tunear los coches que tunean los tuneros tampoco hay mucha diferencia.

Los topecillos dan mucha pena. Cuando quiero ver los topecillos, levanto la tapa y están ahí, como los dientes de un verdugo medieval, muy separados. Imagino que al bajar la tapa se juntan y charlan de sus cosas, de sus ilusiones, de sus esperanzas, de sus sueños…

Lo peor de los topecillos es el final. El final es muy duro. Amarillean. A veces uno se descuelga y queda colgandero, dando vueltas cual ruleta de la fortuna. Luego se despega del todo y nos deja para siempre… Pero en la tapa queda su silueta, como si lo hubieran asesinado y alguien hubiera repasado el contorno de su cadáver.

El otro día me dio tanta pena que los liberé. Los arranqué de la tapa y les dije: “Sois libres… os concedo un deseo”. ¿Y sabéis lo que me respondieron los topecillos? “Queremos ver el mar”. Reservé los billetes de avión y nos fuimos a ver el mar. Y en el aeropuerto “Yo quiero ventana, yo quiero ventana…”. Joder con el topecillo, toda la vida mirando un váter y ahora se pone exquisito…

Cada uno iba en su asiento. Qué curioso, era la primera vez que los topecillos iban encima de un asiento y no al revés. Total, que aterrizamos y los llevé a ver el mar. ¿Sabéis lo que dijeron? “Pues no es para tanto”. Ya. Es que, sin ojos, ver el mar no es lo mismo.

 

¿Cuál es tu monólogo favorito del libro del pijama? No olvides poner el porqué.

Facebook | Digg! | del.icio.us | Stumble | Technorati | Reddit

57 comentarios, Comentarios o Trackback

08 / 12 / 2008

Humor - Escrito por Luis Piedrahita

La sensibilidad que te ha tocado

La sensibilidad es un cuchillo que corta tanto por el mango como por la hoja; y eso siempre es complicado de manejar. Es mucho más sencillo tensar un pulpo en una escoba y afinarlo hasta que suene como una guitarra.  Parece una chorrada, pero una sensibilidad bien afinada es clave para ser feliz. Hay personas que llegan a este mundo sensibles como un glande en carne viva y por eso les resulta difícil gozar.  Y luego hay personas que parecen sensibles, como un clítoris de mármol, pero que en realidad están fríos y nos se les puede arrancar una emoción ni con un martillo.

Me ayudaría mucho saber de vosotros en esa línea. Saber qué os gusta y escribiros cosas a medida. Y voy a aprovechar este blog, que para eso lo he hecho, para lanzaros una pregunta.

Cuál es vuestro monólogo favorito del libro Un cacahuete flotando en una piscina… ¿sigue siendo un fruto seco? y ¿Por qué ese en concreto?

Os cuelgo uno de mis momentos favoritos de ese libro.

 

LAS ARMAS

Y ellas lo desarman todo.

Las armas definen en qué punto se encuentra la inteligencia humana. Somos suficientemente inteligentes como para fabricar armas… pero no tanto como para no usarlas.

¿Qué hubiera pasado si el Hombre no hubiera inventado las armas? Pues nada, porque no las inventó el Hombre, las inventó Dios. Estaban Adán y Eva en el paraíso, sin inventar armas ni nada. Comiendo manzanas, por hacer algo original, y va Dios y manda un ángel con una espada de fuego. Los pobres Adán y Eva no tenía ni idea de lo que era aquello.

- ¿Qué es eso, Eva?

- Es un arma.

- Ya, pero ¿es un arma blanca o un arma de fuego?

Y claro, Adán y Eva, que querían ser como Dios, empezaron a hacer armas… 

 

¿Cuál es vuestro monólogo favorito del libro del cacahuete? y sobre todo ¿por qué?

Facebook | Digg! | del.icio.us | Stumble | Technorati | Reddit

54 comentarios, Comentarios o Trackback

01 / 12 / 2008

General - Escrito por Luis Piedrahita

La sabiduría de Juan Tamariz

Durante cinco años hicimos un programa de Radio que se llamaba NO SOMOS NADIE, alguno aún se acordará. La única regla era hacer cosas que nos hicieran felices. Por eso venía Juan Tamariz una vez a la semana.

Juan Tamariz es el mago que pone los  cerebros a jugar al escondite y los corazones a saltar a la comba. Cuando sonaba su sintonía sabíamos que iba a pasar algo especial. Esto es una muestra de lo que hacía. Magia por la radio. Magia interactiva. Hazla en tu casa y disfruta. Sólo necesitas ocho cartas: cuatro rojas y cuatro negras. Sigue con atención las instrucciones de Juan y la magia sucederá en tus manos.

Get the Flash Player to see the wordTube Media Player.

Facebook | Digg! | del.icio.us | Stumble | Technorati | Reddit

22 comentarios, Comentarios o Trackback

Luis Piedrahita

Categorías

El archivo

Agenda

Sobre el autor

Luis Piedrahita defiende a esos pequeños seres a los que no se les trata con el respeto que se merecen. El ojo boquiabierto es su blog y en él izará las insignificancias que considere oportunas.

Suscribirse al RSS

Actuaciones

Espectaculo de Luis Piedrahita

El Cine

Copyright © 2008 | Luis Piedrahita - Hecho en WordPress

Diseño creado por www.koento.com